Ya Tucídides respondió sabiamente a esta cuestión, que allá por el s. V a.e. a duras penas podían plantearse historiadores o filósofos por falta de perspectiva histórica.
Ahora respondemos desde las raíces más antiguas de la historia de Europa (y Asia): si debemos creer a Tucídides y a los historiadores más modernos, la Guerra de Troya fue la primera gran contienda de la que tenemos testimonio literario y arqueológico en Europa. Muchas han sido las batallas y combates que desde entonces ha cargado el hombre en su historia, y, cuanto más civilizados nos creemos o nos manifestamos a los ojos de los demás, más inverosímiles y obscenas resultas las guerras.
Y es el caso que, en el fondo, nada hemos avanzado: seguimos encontrando argumentos para el horror belicista. Ésta es la cuestión que algunos de mis alumnos y yo abordamos en un largo artículo que publicamos en la revista escolar http://alhadradigital.wordpress.com allá por enero de 2009.
Hoy, pocos días después de la celebración del Día Mundial de la Paz, os animo a leer aquella reflexión y análisis al que dimos por título “DE TROYA A IRAK: ARGUMENTOS MÍTICOS PARA EL HORROR”. Por favor, no dudéis en dejar vuestra propia reflexión sobre lo que allí planteamos.
Si vis pacem, vive in pace…




Γειάσου
Se ve la reflexión que ya hacía desde la antigüedad sobre los conflictos bélicos, y que han acompañado al ser humano hasta nuestros días. No se trata de estar de acuerdo o no con ellos, pero lo que está claro que, para bueno o para malo, las contiendas han sido un medio para solucionar conflictos dejando al margen la palabra, o en fechas más recientes, la diplomacia.
Pienso que hay una cosa que se debería solucionar, y en beneficio de la humanidad fuera el reducir lo bélico, pues en su totalidad, imposible sería acabar con las guerras. Reducirlo y buscar unos medios diferentes para solucionar conflictos sería una buena medida, el problema no es otro sino pensar que unos tenemos la razón y se la quitamos a nuestro oponente, bien por las buenas o por las malas.
Mª del mar.