La asamblea de las mujeres: una comedia de utopía de rabiosa actualidad.

La LVII edición del Festival de Mérida nos deja un regusto griego, y olvida por completo a los Plautos y Sénecas. ¿Acaso las directoras actuales del Festival de Teatro emeritense  tienen especial predilección por las heroínas de la tragedia y la comedia clásica griega? ¿Será parte del manifiesto reivindicativo hecho público por los “Indignados” de la Plaza de España en Mérida: que por una vez, y sirviendo de precedente, el teatro romano de Mérida sólo acoja la representación de tragedias y comedias de heroínas griegas?
En fin, tal vez la explicación sea mucho más prosaica y el motivo vuelva a conducirnos al carácter ejemplar del teatro clásico, a su incuestionable capacidad para darnos un ejemplo en el pasado de cómo puede ser el presente y sus consecuencias futuras.
Porque la situación de Atenas a comienzos  del siglo IV a.C.  no está tan lejos de la situación de insolvencia y crisis de la Hélade moderna y de la zona euro. Pero, la cuestión es: ¿preferimos las ideas y el modus operandi de la Canciller alemana o la sencillez y valentía de la “indignada” ateniense? Lo cierto es que, de entrada, la primera nos provoca el llanto y el asombro, la segunda el asombro y la risa; las propuestas de Ángela Merkel nos dan pesar, las de Praxágora nos dan qué pensar.
Aunque hayamos echado en falta en el Programa del Festival  una buena comedia plautina,  creo que ha sido acertado poner ante los espectadores una de las propuestas más atrevidas del teatro conservado de Aristófanes: que el declive político, económico y de valores que sufría la humillada Atenas fuera solucionado por un grupo de mujeres, incultas, pero magníficas gestoras del oikos,  capitaneadas por una elocuente e ingeniosa ateniense, una mujer de acción (“Praxágora”), la esposa del ingenuo Blépiro.

Debemos reconocer que las propuestas de la divina Praxágora no están tan alejadas,  en lo que a materia económica y de principios y valores se refiere, de lo que ahora exigen  los indignados en las asambleas actuales.  Lo cierto es que, en la obra, todos los recelos y dudas que pudieran existir sobre la viabilidad de la nueva legislación impuesta por el voto mayoritario de las mujeres atenienses se resuelven con el  magnífico recurso del   “oinos  apo  kratera“. Pero mucho me temo  que la situación europea necesite de un final al estilo trágico, un  “theos  apo  mechane”.

Finalmente, para no cansar mucho al sufrido lector en este momento de la canícula, un breve apunte sobre la versión de José Ramón Fernández y la  dramaturgia dirigida por Laila Ripoll.  Mi agradecimiento a  que la versión respete casi íntegramente el texto original,  a la   música en directo y a lo  variopinto del vestuario, pero no estoy muy segura de si la diosa Ceres habrá captado la intención de la directora con las reminiscencias a la Belle Epoque hechas desde el vestuario y los temas musicales …


Por lo demás, el ritmo de la representación y el uso del espacio escénico, así como el juego que se consigue entre personajes colectivos e individuales y la parábasis  han estado a la altura de lo que esperamos ver los asiduos a este  Festival de Teatro Clásico.

Para los que seguís disfrutando de Mérida, aunque sea en pleno verano extremeño, ¡felices Antígonas!. A quienes nunca habéis tenido oportunidad de pasear por esta pequeña Roma española y de disfrutar de uno de los recintos teatrales más majestuosos, recuperados y reutilizados del mundo grecolatino, os invito a que no dejéis pasar la oportunidad de asistir al Festival, conocer Mérida y visitar las termas romanas de Alange, porque todo puede ser que la crisis  obligue a hacer más recortes de presupuesto, o lo que es peor, a levantar el telón.

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¿Por qué la historia debe ser nuestra mejor maestra…?

Ya Tucídides respondió sabiamente a esta cuestión, que allá por el s. V a.e.   a duras penas podían plantearse historiadores o  filósofos por falta de perspectiva histórica.

Ahora respondemos desde las raíces más antiguas de la historia de Europa (y Asia): si debemos creer a Tucídides y a los historiadores más modernos, la Guerra de Troya fue la primera gran contienda de la que tenemos testimonio literario y arqueológico en Europa. Muchas han sido las batallas y combates que desde entonces ha cargado el hombre en su historia, y, cuanto más civilizados nos creemos o nos manifestamos a los ojos de los demás, más inverosímiles y obscenas resultas las guerras.

Y es el caso  que, en el fondo, nada hemos avanzado: seguimos encontrando argumentos para el horror belicista. Ésta es la cuestión que algunos de mis alumnos y yo abordamos en un largo artículo que publicamos en la revista escolar    http://alhadradigital.wordpress.com allá por enero de 2009.

Hoy, pocos días después de la celebración del Día Mundial de la Paz, os animo a leer aquella reflexión y análisis al que dimos por título “DE TROYA A IRAK: ARGUMENTOS MÍTICOS PARA EL HORROR”.  Por favor, no dudéis en dejar vuestra propia reflexión sobre lo que allí planteamos.

Si  vis  pacem,  vive  in  pace…

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Almedinilla: “Hypnos versus Somnus”

Hypnos Somnus,  es igual, ambas palabras se quedan grabadas en el estrato feliz de la memoria de adultos y adolescentes, de profesores y alumnos. Para estos últimos, además,  a partir de esta visita, algo cambia cuando llega la hora de dar clase de latín ( aquí se enciende una bombillita en la cabeza de mis alumnos: ¡están pensando que exagero un mucho…!), porque resulta que, por el arte y buen hacer de unos pocos,  han experimentado por un día que la cultura romana está viva, forma parte de nuestra propia cultura reciente y puede sorprendernos en parajes tan desconocidos, inauditos y hermosos como el entorno geográfico de este pequeño municipio, que apenas alcanza los tres mil habitantes, en la Subbética cordobesa: Almedinilla.

Es importante que contagiemos a nuestros discípulos y discípulas de la admiración y el interés que sentimos los docentes de clásicas por la cultura y la lengua  de que tratamos  en clase, nuestro mundo pretérito y pluscuamperfecto, tanto que sus raíces son inseparables e indivisibles de nuestro presente, aún más, son el  binóculo oracular que prevé el futuro, si sabes mirar a través de estas lentes, porque el conocimiento del pasado debe servirnos para anticiparnos al futuro.

Toda esta retahíla me sirve para abrir boca y contaros la última actividad en la que me he embarcado con mis alumnos de Humanidades. Para la ocasión, mi querido colega de latín y yo nos hermanamos con dos compañeras de otro centro de Almería y con sus alumnos de Bachillerato y la ESO. La propuesta era más que motivadora; el resultado de la actividad entusiasmó a todos.

La visita puede desarrollarse en un día, ahora bien, es preciso que todo esté perfectamente coordinado y que los visitantes sean capaces de llevar el ritmo que impone la organización del lugar.  Nuestros jóvenes acompañantes estuvieron a la altura, pero nuestras mayores felicitaciones se las enviamos desde aquí a nuestro cicerone, Emilio, a los monitores y ayudantes del taller de mosaicos, a los cocineros, a los magníficos y entregados actores de pantomima; también, como no,  a nuestra persona de contacto, encargada de informarnos, enviarnos el presupuesto, recibirnos, guiarnos y actuar durante el banquete romano… A todos ellos:  maximas gratias vobis agimusdesde Vera y Almería.

Después de unas tres horas de viaje,  circulando por las provincias de Almería, Granada y Jaén, llegamos al límite oriental de la provincia cordobesa, no muy lejos de Priego de Córdoba y bastante cerca de la monumental Alcalá la Real.

Tras ser recibidos por los coordinadores, primero visitamos el Centro de Recepción, donde están expuestos algunos de los hallazgos encontrados en el Cerro de la Cruz, emplazamiento de un yacimiento ibero de reconocida importancia en el territorio nacional.

Asimismo, pudimos leer los paneles explicativos alusivos a distintos aspectos  importantes de la romanización de Hispania, en general, y la Bética en particular.

A escasos metros del Centro de Recepción accedimos al yacimiento romano de la villa de El Ruedo, un recinto de arquitectura singular que, en su origen, habría sido una villa rustica, pero que, más adelante, se convirtió en una especie de centro de curación presidido por el dios Sueño. En el yacimiento pueden verse los restos recuperados de estancias tales como los cubicula, la culina, una pequeña therma (que deja al descubierto parte del hypocausto) o el original triclinium, con la zona del lecho construida en forma semicircular con un remate central que seguramente tendría un surtidor de agua procedente de una vistosa cascada realizada sobre la pared del fondo de la estancia, sobre cuya parte alta se erigiría la escultura del dios Somnus.


Nuestro cicerone llamó nuestra  atención sobre la singular relación que puede establecerse, mutatis mutandi, entre la actividad desarrollada en esta especie de santuario-sanatorio y la tradicional existencia de santeros o curanderos que, durante muchos años, y hasta hace poco, se ha dado en esta parte de la geografía de la Subbética (los habitantes de estos pueblos cordobeses y giennenses aún recuerdan nombres como los de el  “santo Custodio” o el “santo Manuel”).

Las estancias principales conservan gran parte de los mosaicos que adornaban la solería; también se han podido reconstruir algunos frescos de las paredes.

El recorrido permite ver restos de canalizaciones de agua, un horno y algunos metros cuadrados excavados de la extensa necrópolis que albergaría numerosos restos de personas que peregrinaran allí por motivos de salud y murieran, así como de habitantes del lugar y personas encargadas de regir y mantener el centro.

Subiendo hacia la parte alta del pueblo, llegamos al edificio destinado a reuniones, convenciones y talleres.  Allí estaban todas las mesas preparadas para poner a prueba  la paciencia y el arte de nuestros alumnos en la elaboración de su primer mosaico. En escasos minutos  el recinto se convirtió en una magnífica officina musiva; en  tiempo  récord todos habían finalizado  su obra de arte romano: sólo faltaba que fraguara el yeso.

Entretanto, nos acercamos al Museo Histórico-Arqueológico,  sito a escasos metros de aquel recinto, subiendo por un amplio sendero, semejante a una calzada romana, y flanqueado por lozanos cipreses. El museo alberga varias exposiciones, pequeñas, pero muy ilustrativas: los aperos e instrumentos de una almazara romana; el modo de producción de aceite en época romana; los cambios sufridos por el ecosistema del lugar por causas humanas. De especial interés son los restos  hallados en el Cerro de la Cruz: falcatas, telares, vasos, lugares de enterramiento… En la planta superior descubrimos las piezas más importantes descubiertas en el emplazamiento de época romana. Quedamos sorprendidos por la escultura en bronce de Hermafrodito y, sobre todo, por la espectacular escultura del dios Hypnos, ambas conservadas casi en perfecto estado por avatares del destino.

Tras recoger las pequeñas obras musivarias, el hambre , la curiosidad y la pronunciada pendiente de las calles condujeron nuestros alados pasos  hasta el lugar de celebración del banquete romano.

De repente, la luz se hizo penumbra, el olor a campo se transformó en un universo de olores nuevos, que, junto con la música y la luz tenue producida por las lucernas, consiguieron transportarnos a un lugar nuevo, a la vez que antiguo, a una gran sala, digna de la domus de Apicio: un gran triclinio con  largas mesas rectangulares dispuestas en forma de U, vestidas todas con telas de color púrpura, y adornadas con ramos de yedra, como corresponde a un banquete romano. El centro de la amplia estancia quedaba libre para el devenir de los actores y esclavos del servicio; el fondo de la estancia, a imitación del triclinio de la villa romana, albergaba una especie de podio con escaleras rematado con un cortinaje, tras el que luego vislumbraríamos la silueta del dios Somnus. Algunos lechos adornados con pieles y cojines nos invitaban a echarnos para posar ante la cámara digital.

La comida y la bebida gustaron en general, pero la gustatio, la prima mensa, la caput cenae, la secunda mensa y el potus pasaban a un segundo plano cada vez que entraba en escena un actor. Fuimos recibidos por un amable anfitrión, sus esclavas nos coronaron con laurel y nos ungieron con esencia de rosas. Ante nosotros se manifestó el dios Hypnos. Sátiros y ninfas convirtieron a una de nuestras alumnas en una hermosa ménade, y a uno de nuestros alumnos lo metamorfosearon en el dios Baco. Pusieron en escena una pantomima del mito de Hermafrodito. El banquete se cerró con baile conjunto de todos los asistentes… La puesta en escena, el atrezo, el montaje musical, los efectos especiales: todo parece estar en manos de expertos profesionales del arte escénico, sin embargo, la mayoría de los actores son aficionados entusiasmados con lo que hacen.

El  colofón de nuestra visita a Almedinilla, la katharsis vivida en el banquete,  fue la guinda de la excursión.

Sin duda, la actividad es digna de ser institucionalizada en cualquier centro de secundaria. Insisto en mi agradecimiento y felicitación a todo el equipo humano que hace posible este  singular acercamiento  a nuestro pasado romano en su pequeño oasis cultural.

Y a ti, lector paciente,  que has llegado hasta el final de estas líneas, seas profesor o estudiante, de humanidades puras o ciencias puras,  te invito a conocer a este Hypnos hispano en su propio entorno: no quedarás  defraudado.

Nota bene: si queréis ver otros hermosos ejemplos del arte del mosaico romano, os invito a ver mi colección de fotografías pinchando en el lateral derecho del blog en  “more photos”,  debajo  de fotos clásicas.

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La lectura de los clásicos grecolatinos: piedra angular de vuestra cultura

A ti me dirijo, estudiante de cualquier  lugar o rama curricular de la enseñanza española, y a vosotros, mis queridos alumnos de Bachillerato.

Bien sabéis que vuestro paso por la Escuela, el Instituto, la Universidad tiene un objetivo material inmediato, palpable: la adquisición de  una cualificación laboral. Pero también busca un objetivo más elevado, que no aporta un rendimiento material tangible, pero que os hará más y mejores personas, más libres, más tolerantes, más participativos, activos, creativos, constructivos y  cívicos: vuestra formación cultural.

Para conseguir ambos fines no bastará con que acreditéis que habéis pasado por la “escuela”, también tendréis que demostrar que la “escuela” ha pasado por vosotros. Lo primero podréis hacerlo mostrando vuestros  títulos; lo segundo podréis ponerlo de manifiesto en una sencilla conversación con los amigos después del cine, con vuestra pareja dando un paseo por una ciudad monumental, con  vuestra  familia, en una breve intervención en clase, alguna pregunta inteligente, cuando podáis votar como ciudadanos de pleno derecho…

Los profesores no podemos enseñaros todo cuanto deberíais saber,  ni todo cuanto quisiéramos que aprendierais.  Ya sabéis:  la  falta de tiempo, las interferencias en la  comunicación en el aula, amén de otros obstáculos de similares consecuencias. Es vuestro esfuerzo personal, vuestra inquietud por saber, lo que al fin y al cabo os aportará ese cimiento cultural; de nosotros depende  conducir con sabiduría, talento y entusiasmo vuestro camino hacia el conocimiento.

En este sentido, siempre he creído firmemente en lo formativo y humanizador de la lectura, y, en especial, de la lectura de los clásicos. Guiada por la certeza de que la cultura de peso se adquiere con experiencias personales tan enriquecedoras como la lectura, mis alumnos de Bachillerato de  este curso han leído una selección de obras clásicas que han servido para iniciarlos en la lectura de los géneros literarios tradicionales, que, como bien se sabe, fueron creación grecolatina.

Así, con Los diálogos de los dioses de Luciano de Samósata han aprendido a mirar a los famosos dioses olímpicos con los ojos críticos del griego del s. II d. C.. Con Mercator,  Antígona, Las Avispas y Prometeo encadenado hemos hecho una magnífica cata del género dramático de la mano de los maestros del arte escénico: Plauto, Sófocles, Aristófanes y Esquilo. Además, para fomentar en mis alumnos mi inmenso amor por este género literario, el teatro, he organizado salidas para ver representadas estas obras, comprobando así cómo eran las comedias de enredo plautinas; cómo las críticas socio-políticas, cargadas de comididad, de Aristófanes; cómo la creación del héroe o heroína arquetípicos de la tragedia sofóclea, y, finalmente, cuál era la  opinión, tan profundamente desgarradora, sobre la condición trágica de la vida humana, a través del mito promete¡co, del oscuro  Esquilo.  Por otro lado, con las cuatro  representaciones han aprendido a apreciar la calidad de un montaje escénico, a reconocer dónde hay un actor con una buena formación y una buena dirección, y, por supuesto, la diferencia entre la representación de tragedia y comedia.

Con todo cuanto han leído, pero, de manera especial con el teatro han comprendido la definición que no me canso de repetir acerca de los clásicos: la principal seña de identidad de un clásico es su carácter atemporal, más importante aún que el hecho de que sean modelos a imitar.  Cuando un pensamiento y la expresión del mismo pueden ser entendidos, compartidos y disfrutados  plenamente por personas de cualquier época, lugar o cultura, ahí encontramos al autor y la obra clásica.

Para captar más su atención hacia nuestra literatura y calar aún más en su motivación, he recurrido a la proyección de películas que, sin ser” maxiproducciones holyputienses” (o, quizá por esto), sirven de apoyo para comprender el drama gregoclatino y estudiar el género de la oratoria, al tiempo que imprimen en mi joven público un poco de cultura cinéfila de calidad. Me refiero a títulos como: Golfus de Roma, Poderosa Afrodita y Julio César.

Peo,  aún me queda por citar las lecturas que han hecho de dos de  los textos primigenios de la poesía épica europea: la Odisea y la Eneida. Los veinticuatro cantos de la obra homérica y los primeros libros de la epopeya virgiliana han abierto la puerta al conocimiento de los héroes más antiguos de la literatura griega y romana, esto es, Odiseo y Eneas. Por desgracia, no han podido apreciar la calidad de los textos originales, pero he procurado que hagan la lectura en la versión castellana de mayor calidad. Asunto éste en el que les insisto mucho a mis alumnos, cuando les explico que, a falta de poder leer a los clásicos en latín y griego, es fundamental hacerlo en una traducción publicada por un traductor de reconocido prestigio.

Pero, para que entendáis lo que estas últimas lecturas  han podido aportar a mis alumnos, prefiero cederle la palabra a una de mis dos alumnas, Marta Rodríguez, de 2º de Bachillerato, quien, con el  siguiente artículo (publicado también en la revista digital de nuestro IES “Alhadra”) ha intentado expresar de la manera más sentida y correcta posible la opinión que le merecen las primeras obras que ha leído de Homero y Virgilio. El artículo es tal y como sigue:

“APRENDIENDO DE LOS AUTORES CLÁSICOS”

Los alumnos de Latín y Griego de 2º de Bachillerato del IES “Alhadra” hemos leído dos obras del mundo clásico: Odisea y  Eneida. Ambas tienen como personajes a héroes del mundo griego y romano, respectivamente.

Un héroe en su origen es el fruto de la unión entre un dios y una mujer, o una diosa y un hombre. Es cierto que los héroes de la mitología griega o romana son numerosísimos, pero entre ellos destaco a Odiseo, que sufre los avatares en su regreso a Ítaca desde Troya, y a Eneas, el troyano que, por mandato de los dioses, con la ayuda de su madre, sobrevive a la destrucción de Troya, y al que se le encomienda la misión de fundar una nueva Troya en el Lacio.

En la Ilíada, la Odisea y la Eneida conviven importantes personajes del mundo clásico: Paris, el que involuntariamente desencadenó un conflicto interminable; Aquiles, cuya cólera acarreó el inmovilismo; Odiseo, cuyo famoso caballo no sería su última estratagema; Penélope, que simboliza la fidelidad y la paciencia…

Encuentro de Odiseo y Penélope

Encuentro de Odiseo y Penélope

La Odisea es una aventura que te enseña que hay que superar y resistir las pruebas que te hace pasar la vida. Cada uno tiene que dirigir su propia vida hacia donde quiera llevarla y es uno mismo quien toma las decisiones importantes.

La historia transmite valores como la lealtad, la fidelidad, la esperanza, la valentía, etc. Además es muy rica en información sobre el mundo clásico y de sus personajes. El personaje que más admiro es Penélope por su capacidad de permanecer fiel y porque para ella merecía la pena esperar todo lo que fuera el regreso de su marido, sin tener la certeza de que aún estuviera vivo, y, al final obtiene su recompensa. También destaca con luz propia Odiseo tanto por su astucia como por su valentía.

Recomiendo este libro de épica clásica a todo aquel que le guste el mundo griego, así como los libros de aventuras, pues este libro hace que sigas leyendo hasta el final debido a su acción trepidante y a que el argumento nunca se para. En cuanto a la dificultad de la lectura de la obra me parece que con una buena adaptación es muy sencillo leerla de forma que se entienda lo que va sucediendo en cada momento.

Mientras leía la Eneida he aprendido que el deber es más importante que los deseos de uno mismo. Eneas cumple su tarea y rechaza quedarse con Dido, con quien podría ser muy feliz, pero antes de su felicidad está la de su pueblo. Aporta una gran cantidad de información del mundo latino, de sus orígenes y de sus personajes mas destacados. Sin ella, probablemente, tendríamos muchas lagunas sobre la destrucción de Troya y la fundación del Lacio.

Dido y Eneas

Dido y Eneas

La oposición entre las actitudes de Dido (la pasión) y la de Eneas con su equilibrado sentido del destino (la razón), terminó acercándome a quien sufre inocente, abandonada por el cumplimiento de la misión de Eneas. Por esto es el personaje que más me ha gustado, ya que se ha mostrado en todos sus estados (triste por la muerte de su esposo, enamorada de Eneas, dolida por ser abandonada…).

La recomiendo, también, a cualquier persona que le guste el mundo clásico. Es fácil de leer y muy entretenida, pero a veces, el lenguaje tan culto y bien cuidado me ha obligado a leerla varias veces para entenderla.

Mitos, religiones, ciencia… Son los tres sistemas que, en la historia de la humanidad, han pretendido explicar el mundo; conjugados con las artes en general –y con la literatura en particular-, los dos primeros ya han engendrado sus grandes textos fundacionales. Mientras aguardamos las sorpresas que puede depararnos la ciencia, tal vez sería conveniente volver a descubrir las enseñanzas de los escritores clásicos como Homero. Porque, como dice un proverbio “si no sabes exactamente adónde vas, mira de dónde vienes”.

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El mundo clásico en la publicidad

A lo largo del presente curso he trabajado el tema de las etimologías con los alumnos de Humanidades desde dos perspectivas distintas: en el curso de 2º de Bachillerato, los textos originales de los autores griegos y latinos nos han aportado étimos o palabras originales de las que derivar vocablos castellanos de uso cotidiano, en gran parte de los casos, o de rango más técnico-científico, en otras ocasiones menos numerosas. En 1º de Bachillerato, sin embargo, me he centrado en el análisis del vocabulario relacionado con el cuerpo humano y la Medicina. Para esto he empleado con mis alumnos un magnífico manual publicado por el grupo de compañeros que se hace llamar Grupo Eleusis, y editado por Aúrea Clásicos.

Pues bien, con la presente entrada de esta bitácora clásica voy a proponer a mis alumnos del primer nivel de Bachillerato que respondan a una serie de cuestiones fáciles con las que pretendo que tengan un botón de muestra de la pervivencia del vocabulario y la cultura clásicas en el mundo moderno en un ámbito tan vivo, globalizador y “dinamizador” de masas como es el de la publicidad.

Así pues, propondremos un primer cuestionario breve para rastrear el uso de términos grecolatinos en el lenguaje publicitario de nuestra provincia, Almería, en concreto, en nombres utilizados por empresas o comercios locales. El segundo cuestionario tiene un perfil general, centrado en el mundo del automóvil, en el que, cada vez con mayor asiduidad, podemos encontrar ejemplos de nombres llamativos que son tomados para designar nuevos modelos de turismos que nos dejan anonadados cuando son presentados en los anuncios televisivos con eslóganes, fotografías y ambientación musical, que hipnotizan al televidente durante unos segundos, hasta el punto de paralizar su arduo deseo de hacer zapping entre programa y programa. Sin duda, los publicistas han encontrado un magnífico filón de oro en estos nombres de corte clásico con toda la carga de culto, snob y eufónico que esta onomástica tan peculiar encierra para el ciudadano de un nivel cultural medio o medio- bajo.

CUESTIONARIO SOBRE PUBLICIDAD LOCAL

(Dirigido a Laura Pérez)

1. Busca nombres de empresas almerienses relacionados con los términos griegos y latinos citados a continuación. Escribe el nombre de la empresa y explica brevemente a qué se dedica. Utiliza como fuente de información las Páginas Amarillas (en formato digital o papel).

“agua” (lat. aqua,-ae ; gr. ‘′υδωρ, ‘′υδατος -hidro…)

“campo” (lat. ager, agri )

“tierra” (gr. γη, γης – geo/gea…)

“diente” (lat. dens, dentis )

“animal” (lat. animal, animalis )

“nuevo” (lat. novus,-a,-um )

2. Algunos establecimientos tienen nombres griegos o romanos tomados del mundo clásico sin cambios. Con ayuda de Wikipedia, explica brevemente qué era el ágora y con quién relacionamos el nombre de Atenea. Cita los establecimientos que llevan este nombre en la provincia y aclara qué ofrecen al cliente.

CUESTIONARIO SOBRE MODELOS DE TURISMOS

(Dirigido a Álvaro Pérez)

1. Entra en las páginas oficiales de las casas automovilísticas: Renault, Toyota, Ford, Seat, Hyundai y Nissan (puedes acceder a ellas siguiendo este ejemplo: www.renault.es). Busca el apartado de turismos y selecciona aquellos modelos cuyo nombre pueda estar relacionado con términos de origen grecolatino del tipo:

lat. modus (“justa medida”), campus (“llanura, campo”), vel satis (“satisfactoriamente bien”), focus (“hogar”), auris (“oído”), prius (“primero, superior”), exeo (“salir, rebasar”).

gr. κλυω (“oír”), μεγαν(“grande”), κολεος (“vaina, estuche”), δυναμις (“fuerza, potencia”), καλος (“hermoso”), μικρα (“pequeño”).

2. ¿Qué nombres importantes de factorías automovilísticas puedes relacionar con estos términos latinos?

lat. merces, mercedis (“salario, recompensa, rendimiento”)

lat. audio (“escuchar, oír”)

lat. volvo (“girar, dar vueltas”)

3. Busca en Wikipedia información acerca de la musa Clío.

Ya sabéis que espero vuestras respuestas a la mayor brevedad posible en forma de comentario personal.

Os aconsejo que accedáis al blog Secretos de Argos para ver más información interesante sobre la tadición clásica en el mundo de la publicidad: http://sogradargos.blogspot.com/ (Ver la entrada titulada “Lucha de coches”, ¡es magnífica!).

Valete, discipuli!

Mercedes Peinado Peinado.

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Carthago Nova, joya de la Hispania Romana

Distintos historiadores aportan información relevante sobre  la historia antigua de Cartagena, aunque de todos ellos podemos destacar a Polibio (s. II a.C.) y a Rufo Festo Avieno (s. IV d.C.).

Según estas fuentes historiográficas, aproximadamente en el año 227 a.C., el general cartaginés  ASDRÚBAL (yerno de Amílcar y cuñado de Aníbal) fundó Qart   Hadasch (“la ciudad nueva”) sobre la antigua ciudad de Mastia.hpim4727

Los navegantes griegos conocieron el enclave con el nombre de Καρχηδων  η  νεα (“Cartago La Nueva”), diferenciándola así de la ciudad de Cartago, fundada siglos antes  en el norte de África por la legendaria reina Dido (cfr.   Eneida, II).

Durante varias décadas estuvo gobernada por los cartagineses, que ya estimaron el lugar como un magnífico puerto natural, con una topografía que permitía mantener una posición estratégica de defensa contra piratas y otros enemigos de la cuenca mediterránea. Tal fue la situación hasta que cartagineses y romanos se enfrentaron en la 2ª Guerra Púnica. La victoria definitiva romana sobre aquéllos queda sellada con la toma de la ciudad  por el general PUBLIO CORNELIO ESCIPIÓN en el 209 a. C..

Desde ese momento el avance de las tropas romanas en la conquista de Hispania será imparable,  y la ciudad portuaria mantendrá su gran valor estratégico tanto para  el traslado de tropas, como  de todos los productos que Hispania (“la despensa de Roma”) proporcionará a la capital del Imperio.

CARTHAGO NOVA (nombre romano que traducía al griego) vivió una época de gran florecimiento bajo la dominación romana entre los siglos III a.C. y III d.C.   El puerto natural que ofrecía la ciudad fue profusamente utilizado por los romanos. Desde él partían las naves romanas cargadas de esparto (campus spartarius), plata y plomo, extraídos de las ricas minas de la zona, así como el valorado garum, elaborado en las pesquerías locales. Tal fue su consideración en Roma que en el año 44 a.C. recibió el título de COLONIA  URBS  IULIA NOVA  CARTHAGO.

Su  ubicación  y peculiaridades topográficas son descritas por el historiador Polibio en estos términos:

“Está situada hacia el punto medio del litoral español, en un golfo orientado hacia el Sudoeste. La profundidad del golfo es de unos veinte estadios y la distancia entre ambos extremos es de diez; el golfo, pues, es muy semejante a un puerto. En la boca del golfo hay una isla que estrecha enormemente el paso de penetración hacia dentro, por sus dos flancos. La isla actúa de rompiente del oleaje marino, de modo que dentro del golfo hay siempre una gran calma, interrumpida sólo cuando los vientos africanos se precipitan por las dos entradas y encrespan el oleaje. Los otros, en cambio, jamás remueven las aguas, debido a la tierra firme que las circundan. En el fondo del golfo hay un tómbolo, encima del cual está la ciudad, rodeada del mar por el Este y por el Sur, aislada por el lago al Oeste y en parte por el Norte, de modo que el brazo de tierra que alcanza el otro lado del mar, que es el que enlaza la ciudad con la tierra firme, no alcanza una anchura mayor que dos estadios. El casco de la ciudad es cóncavo; en su parte meridional presenta un acceso más plano desde el mar. Unas colinas ocupan el terreno restante, dos de ellas muy montañosas y escarpadas, y tres no tan elevadas, pero abruptas y difíciles de escalar. La colina más alta está al Este de la ciudad y se precipita en el mar; en su cima se levanta un templo a Asclepio. Hay otra colina frente a ésta, de disposición similar, en la cual se edificaron magníficos palacios reales, construidos, según se dice, por Asdrúbal, quien aspiraba a un poder monárquico. Las otras elevaciones del terreno, simplemente unos altozanos, rodean la parte septentrional de la ciudad. De estos tres, el orientado hacia el Este se llama el de Hefesto, el que viene a continuación, el de Aletes, personaje que, al parecer, obtuvo honores divinos por haber descubierto unas minas de plata; el tercero de los altozanos lleva el nombre de Cronos. Se ha abierto un cauce artificial entre el estanque y las aguas más próximas, para facilitar el trabajo a los que se ocupan en cosas de la mar. Por encima de este canal que corta el brazo de tierra que separa el lago y el mar se ha tendido un puente para que carros y acémilas puedan pasar por aquí, desde el interior del país, los suministros necesarios”.

(Texto traducido por M. Balasch Recost para Gredos, Madrid, 2000).

Esta descripción nos habla de una ciudad enmarcada por  CINCO COLINAS:

cartago_antigua1.En el monte de la Concepción ( Asclepio) se construyó un templo a Esculapio, dios romano de la medicina.

2.El de Despeñaperros (Hefesto) acogió un templo dedicado a César Octavio Augusto.

3.El monte de San José (Aletes) habría albergado un templo de menor importancia.

4.En el monte Sacro (Cronos) se ubicaría un templo dedicado al dios Saturno.

5.En el Molinete se mantuvo el Arx  Hasdrubalis (la fortaleza de Asdrúbal).

En la pequeña isla de Escombreras, frente al puerto, se levantaba el templo fenicio de Hércules Melkart.

Detrás  de la ciudad se observa la ubicación del estero, el Almarjal, pequeña laguna natural que fue perdiéndose con el proceso natural de sedimentación.

En distintos  puntos de la ciudad se han encontrado restos romanos: calles romanas, basamentos de murallas, columnatas, una necrópolis (alrededor de la cual se construyó el Museo Arqueológico Municipal). De la actual Plaza de España partía la Vía Augusta, que unía Cartagena con Tarraco (Tarragona) y Cástulo (en la provincia de Jaén). A la derecha de ésta se elevaba un templo al dios Mercurio; a la izquierda se erigió un monumento en honor a Tito Didio: la Torre Ciega, hoy en día conservada tras su restauración. Formaba parte, al parecer, de una necrópolis que existía junto a esta vía principal de acceso a Cartagena (las ilustraciones inferiores muestran su estado originario y el actual, tras ser restaurada en 1960).

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En el cerro del Molinete fueron encontrados restos de un castellum aquae (gigantesca cisterna utilizada en las ciudades romanas para almacenar el agua potable y distribuirla por toda la ciudad).

También se conservan restos del Decumano, calzada enlosada que era la arteria principal de la ciudad romana y que enlazaba el puerto con el foro romano, centro neurálgico de la ciudad, así como con otros edificios cercanos al foro como unas termas. Además de los restos de la calzada se conservan los basamentos de una zona porticada.

No muy lejos se encuentra el Augusteum , conjunto arqueológico integrado por los restos de  parte de los edificios públicos del foro romano. Destaca también el tramo de calzada romana a cuyos lados hay restos de dos viviendas del s. I a.C., una de las cuales es conocida como la Casa de la Fortuna.

La peculiaridades y monumentalidad de los edificios lúdicos encontrados, el anfiteatro y el teatro, hacen evidente la importancia que la colonia llegó a tener en época de Augusto.

El anfiteatro habría sido construido en primer lugar, a mediados del s. I a.C., según los cánones arquitectónicos estipulados para estas grandes construcciones típicas del Imperio. Diecinueve siglos más tarde (ironías de la historia), las ruinas del edificio romano servirán  de cimiento para la edificación de una de las plazas de toros más antiguas de España (1854).

Hoy en día se trabaja en un proyecto integral que permita recuperar el edificio romano y hacer una puesta en valor de toda la zona limítrofe. (Para informarte acerca de este novedoso proyecto, pincha aquí).

Vista actual del coso desde el Castillo de la Concepción

Vista actual del coso desde el Castillo de la Concepción

Para una recorrido virtual por los lugares más destacados (Castillo de la Concepción, Teatro Romano, Anfiteatro, Decumano, Augusteum, Casa de la Fortuna, Torre Ciega y restos de la Muralla Púnica) pincha  en “ver mapa”; después ve buscando en el margen izquierdo  los distintos lugares citados para visualizar  su ubicación en Google Earth.

Sin embargo, de entre todos los lugares de interés arqueológico y cultural que ofrece la ciudad, debemos destacar dos:  el Museo Nacional de Arqueología Subacuática  y el Museo del Teatro Romano de Cartagena, lugares recientemente abiertos al público tras años de intensa labor.

El  ARQUA (híbrido creado a partir de los términos  latinos archaeologia” “aqua“) o Museo Nacional de Arqueología Subacuática es  la institución pública nacional encargada del estudio, la conservación y puesta en valor del Patrimonio Cultural Subacuático Español. También es sede del Observatorio Permanente del Plan Nacional de Protección del Patrimonio Arqueológico Subacuático. Es un museo único en su género que ahora abre sus puertas siguiendo los principios  de la arquitectura museística más moderna e innovadora.

Maqueta del teatro que muestra el graderío y el escenario

Maqueta del teatro que muestra el graderío y el escenario

El Teatro Romano de Cartagena, también mostró su nueva fisonomía en julio del año pasado, cuando fue inaugurado el complejo museístico construido sobre  el magnífico proyecto del arquitecto Rafael Moneo (la noticia tuvo gran cobertura en los medios de comunicación como demuestra este vídeo).

El lugar ha recuperado el antiguo Palacio de Riquelme, donde se sitúa la entrada al recinto. Encontramos un largo pasillo en que se recrea la historia del yacimiento, si bien lo más destacado son las salas en que se expone la maqueta del antiguo recinto teatral romano y los restos escultóricos más representativos: basamentos y capiteles de orden corintio realizados en mármol de Paros, la figura de un togado que posiblemente represente a Augusto velado, las aras o altares circulares en que se reprentaban los atributos de los dioses Júpiter, Juno y Minerva (la tríada capitolina) o los dinteles que contienen inscritos los nombres de los nietos del emperador Augusto, en honor de los cuales se habría erigido el teatro: Lucio y Cayo César.

Maqueta que reconstruye el aspecto originario de todo el edificio teatral

Maqueta que reconstruye el aspecto originario de todo el edificio teatral

Del mismo modo que en el Museo de Arte Romano de Mérida,  Rafael Moneo ha unido el conjunto del recinto cerrado al espacio abierto  formado por el Teatro Romano y la Basílica de Santa María la Vieja a través de un corredor arqueológico.

La reconstrucción del teatro ha sido hecha con gran meticulosidad y conservadurismo, empleando las técnicas constructivas y los materiales de la obra  original, e intentando desligar con claridad los elementos arquitectónicos originarios conservados de los reconstruidos.

Desde el acceso al recinto teatral podemos distinguir a vista de pájaro las partes principales del recinto teatral:

1. Scaenae  frons : fachada que actuaba a modo de decorado permanente.

2.Proscaenium : escenario sobre el que actuaban los actores.

3.Orchestra: construcción semicircular situada delante del escenario.

4.Aditus : cada una de las entradas laterales que daban acceso al graderío desde la parte baja de la edificación.

5.Proedria : asientos que rodeaban la orchestra reservados a las autoridades.

6.Cavea (Ima, Media, Summa) : el graderío dividido en tres espacios, organizados desde la parte más cernaca al escenario hasta la más alejada de él.

Falta por reconstruir el espacio posterior al escenario, el porticus  post  scaenam, lugar equipado con un jardín porticado que serviría de distracción para los espectadores en  el intervalo de las representaciones teatrales.  Por desgracia, la falta de presupuesto para acabar esta parte del proyecto ha obligado a abrir el Museo sin que se hubiera completado la obra proyectada  originariamente.

Puedes acceder a la arquitectura  del teatro romano  y distintas fotografías de su aspecto actual pinchando aquí.

Como puede comprobarse, el teatro, inaugurado  entre el año 5 y 1 a.C., es decir, pocos años después del de Mérida, posee unas dimensiones muy similares a las de éste. El hallazgo casual en 1987 de este recinto, del que no había constancia escrita, ha permitido sacar a la luz uno de los edificios teatrales  más importantes de la Hispania romana, pero también  su emplazamiento ha resultado ser una valiosísima fuente de información para conocer los avatares de la larga historia de Cartagena. Tal historia puede resumirse cronológicamente como sigue:

Siglo III : el teatro sufre un gran abandono.

Siglo V: construcción de un mercado tardorromano, aprovechando los materiales del recinto teatral y ocupando el espacio del escenario, la orchestra, y el graderío inferior.

Siglo  VI: el emperador bizantino Justiniano revitaliza la ciudad convirtiéndola en la capital de casi todo el levante español. En esta época se la conoce con el nombre de CARTHAGO  SPARTARIA. Sobre el antiguo mercado se construye todo un barrio de viviendas, que deja oculto por completo el antiguo teatro.

Siglo XI: la ciudad se encuentra  bajo la dominación árabe.

Siglo XIII: tras la conquista de la ciudad por Alfonso X El Sabio,  es construida la Catedral Antigua ( o Basílica de Santa María la Vieja) sobre la parte alta del emplazamiento del antiguo teatro.

Siglo XIV:  construcción de un gran muro defensivo que enlaza la Catedral con el Castillo de la Concepción (construcción bastante similar a la “Catedral fortaleza” de Almería capital).

Siglos XVI-XVIII: la zona se convierte en barrio de pescadores.

Siglos XIX-XX: el barrio es habitado por   la burguesía acomodada, aunque en las últimas décadas del siglo XX había sufrido un gran declive.

Para finalizar este breve recorrico histórico-arqueológico por Cartagena, te recomiendo que amplíes información sobre el teatro romano en estos enlaces: historia del hallazgo restauración.

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“El Aedo Teatro”: la “katharsis” está servida

Hoy, el quinto día antes de los Idus de marzo,  chicos y chicas, estudiantes del mundo grecolatino, profesores y profesoras de clásicas, nos hemos sentido griegos y romanos por un día.

Los profesores y amantes del drama griego y la fabula latina hemos vuelto a disfrutar del “espectáculo”; nuestros alumnos han comprendido y han experimentado ese concepto al que tantas veces hemos hecho referencia en clase : la ΚΑΘΑΡΣΙΣ, la purificación y liberación del espíritu mediante la contemplación de la acción dramática.


Las enseñanzas mitológicas, morales, teológicas y antropológicas, el objetivo pedagógico y “psicagógico”  del Prometeo encadenado de ESQUILO; las situaciones de enredo, lo obsceno, lo grotesco, los personajes arquetípicos del “Mercator” de PLAUTO han cobrado vida de la manera más espectacular gracias a la puesta en escena del magnífico elenco de actores que integran el grupo “El Aedo Teatro”.

En su dirección y dramaturgia reconocemos una profunda labor de estudio de la tragedia griega y de la esencia del teatro plautino, un trabajo concienzudo en la preparación de cada personaje, un acertado laconismo en el vestuario y el atrezo. De igual calidad han resultado ser   la expresión corporal y la declamación o los cantica y las coreografías.

En la tragedia esquílea,  las expresiones lapidarias del tipo  “la libertad existe” o “el revolucionario, cuando llega al poder, se convierte en un tirano”; la expresión trágica  sobre el destino oscuro del ser humano, sobre la voluntad arbitraria de los dioses (o de los poderosos, en general), han sonado con tanta intensidad como el martillo de Hefesto sobre su divino yunque. Este leit motiv ha alcanzado su clímax al final de la obra: Prometeo, cuando, abandonado por todos, revienta los grilletes que lo encadenan al Caúcaso, esto es, a la voluntad de Zeus y a su  propio destino, pone ante los ojos del hombre la más importante de sus enseñanzas filantrópicas:   la esperanza de que el ser humano, de igual manera que el hijo de Jápeto,  será capaz de liberarse de las más férreas ataduras siempre que tenga la voluntad de conseguirlo.

Hermoso final, que, en su versión original conservada, queda truncado supuestamente por el hecho de que esta obra pertenecía a una trilogía dramática que compartía argumento y protagonista.

Y, ¿qué decir de la comedia plautina? ¿Perdonaría Plauto que no aparecieran todos los personajes de la versión primigenia, o que sus actores cantaran y bailaran con ritmos y melodías modernas;  o que se hiciera un guiño al  joven enamorado de Golfus de Roma; o, aún más, que se representara en mitad de su obra una conexión al messenger…? Sí, creemos que sí, estamos seguros de que sí: Plauto se habría dirigido al proscenio después de la representación y habría felicitado a los actores y al director-actor… Incluso le habría ofrecido un buen contrato de trabajo a este grupo de teatro gaditano.

En fin, sirva nuestra breve reflexión, en este modesto blog  (blog de una profesora que  en otro tiempo fue directora del grupo de teatro Mímesis) para expresar nuestra más sentida felicitación y nuestra más profunda admiración por la magnífica labor escénica del grupo “El Aedo Teatro”, dignos seguidores del magisterio y buen hacer escénico del fundador y director del grupo “Balbo”, también de El Puerto de Santa María, Cádiz.

Gracias, asímismo,  a los maestros Alfonso Martínez y Fonseca por sus valiosas traducciones de las obras y autores representados.

No queremos olvidarnos de los organizadores del Festival Juvenil Europeo de Teatro Grecolatino, que, en su vigésimo sexta edición, siguen haciendo un encomiable esfuerzo para la puesta en valor del más eterno e intemporal de los géneros literarios grecolatinos: el drama. A todos ellos:  gracias por el apoyo inestimable que nos brindan, fuera de las aulas, a los docentes de Latín y Griego de toda España, para mantener vivo el fuego prometeico en la enseñanza de las clásicas.


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Algunas pinceladas sobre la cerámica griega

La cerámica es el resto arqueológico más abundante de la civilización griega antigua (s. IX a.C.- s. IV d. C.). La información que ha prestado a los arqueólogos y eruditos dedicados al estudio de la civilización griega ha sido de un valor inestimable. Los numerosos vasos que componen este legado han permitido, entre otras cosas, ordenar cronológicamente los acontecimientos históricos de la Grecia antigua, reconstruir la vida cotidiana de aquellos griegos, o esclarecer distintos aspectos de sus creencias religiosas y su mitología.

Los vasos (término con el que, en general, se conoce la cerámica griega) cumplían una función eminentemente práctica en la vida cotidiana de los griegos antiguos. Así, eran empleados igualmente para comer, beber, contener agua y otros líquidos, como frascos de perfumes y ungüentos, etcétera.

Sin embargo, también sirvieron de vehículo de expresión artística para numerosos alfareros y pintores. Desgraciadamente, la mayor parte de estos artistas han quedado en el anonimato, dado que en aquella época no tenían por costumbre firmar su obra, a excepción de algunos pintores como Ergótimo, Klitias o Exequias.

Había numerosos talleres de cerámica en distintos lugares de Grecia, sin embargo, Atenas se alzó como el principal centro de producción y exportación de estos objetos, prácticos y bellos al mismo tiempo.

En las alfarerías se empleaba como materia prima la arcilla. En la fabricación del vaso, totalmente artesanal, se seguían cuatro pasos:

  1. Preparación de la arcilla hasta darle la consistencia y porosidad necesarias.

  2. Modelado de la pieza en un torno de alfarero. Si el tamaño es poco manejable, se trabajan las partes por separado y luego son unidas con gran maestría y meticulosidad.

  3. Decoración del vaso cuando la arcilla aún estaba blanda: tras imprimir una capa protectora, se realizaban la decoración por medio de ligeras incisiones.

  4. Cocción del vaso en un horno a casi 1000º para lograr endurecerlo.

horno de cerámica griego

horno de cerámica griego

En algunos lugares de Grecia aún encontramos alfarerías tradicionales en las que el visitante puede contemplar in situ el método tradicional de manufactura de un vaso griego con la ayuda del torno de alfarero.

alfareria tradicional en Epidauro

alfarería tradicional en Epidauro

Los motivos decorativos de los vasos griegos fueron variados: motivos geométricos, vegetales y figurativos.

meandro más caracteristico de la greca griega

meandro más característico de la greca griega

La pintura figurativa se utilizó desde la época más antigua, si bien la calidad de la representación de las figuras fue mejorando sensiblemente a los largo del tiempo. La parte figurativa solía ocupar el lugar central en la pieza de cerámica, quedando los motivos geométricos y vegetales para enmarcar artísticamente la escena representada.

crátera con motivos figurativos y adornos geométricos

crátera con motivos figurativos enmarcaca por adornos geométricos y florales

En un principio, se representaban exclusivamente escenas mitológicas. Posteriormente, los artistas se interesaron por las escenas de la vida cotidiana: banquetes, trabajos, juegos atléticos o escenas domésticas.

escena de palestra

escena de palestra


Los colores utilizados en la decoración también variaron con el tiempo. En la época arcaica (s. IX-VI a.C.), las figuras se pintaban de color negro sobre fondo rojizo. En época clásica (s. VI-IV a.C.), el estilo se invirtió: las figuras rojas destacaban sobre un fondo negro. Durante el helenismo (s. IV a.C.- IV d.C.), se ampió la gama de colores: figuras de variados colores resaltaban sobre un fondo blanco.

cerámica de figuras negras

cerámica de figuras negras



cerámica de figuras rojas

cerámica de figuras rojas

cerámica de fondo blanco

cerámica de fondo blanco

En lo que a sus formas se refiere, los vasos griegos fueron moldeados de distintas maneras, siendo determinante de su aspecto y acabado el uso para el que estuviese destinada la pieza de cerámica. Las principales formas de vasos, así como sus usos respectivos pueden resumirse en:

formas más utilizadas de vaso griego

formas más utilizadas de vaso griego

  • ÁNFORA: para transportar y almacenar todo tipo de líquidos.El vaso conocido como stamnos estaba destinado al almacenamiento del vino. El pelike tiene el mismo uso que el ánfora, pero por su forma resulta más estable. La hydria es el vaso empleado para transportar el agua desde las fuentes públicas hasta las viviendas.

  • CRÁTERA: recipiente propio de los banquetes en que se mezclaba el vino solo, o mezclado con hidromiel. El ancho de su boca permitía que los comensales introdujeran directamente su copa o que se sacara del vaso cierta cantidad con el oinocoe.

  • LEBES: vaso grande con distintos usos culinarios. El tipo más conocido es el lebes nupcial usado en el rito de purificación de la ceremonia nupcial.Por su forma abombada requiere de un pie que lo sostenga.

  • OINOCOE: jarra con la que se servía la bebida en la mesa, bien sacada de una crátera o de un ánfora. Su boca con forma de trébol permitía escanciar el líquido contenido sin derramarlo.

  • KYLIX: copa noble para beber en el banquete. Hoy en día, el cáliz empleado por el sacerdote en el ritual cristiano. También se utilizaban como recipientes para beber vasos como el kantharos o el skyphos.

  • LEKYTHOS: jarra de cuerpo esbelto y boca estrecha en la que se contenían perfumes, bálsamos y aceites. En su tamaño mayor tenía un uso funerario.

    El alabastron era pieza imprescindible en el tocador femenino y el recipiente utilizado por los atletas para portar el aceite necesario en sus ejercicios gimnásticos.

  • PYXIS: tarro de uso femenino para guardar las joyas y artículos de tocador.

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Exequias por un día

Es el quinto año que organizamos un curioso taller dirigido a nuestros alumnos de clásicas: pintura sobre cerámica y estampado de camisetas con motivos  de la cerámica griega.

Con un material básico, fácil de conseguir y económicamente muy adsequible; con una buena organización previa para que no falte un detalle en el momento de la realización del taller, y, con el buen hacer de nuestros alumnos, conseguimos transmitir nuevos conocimientos  sobre la antiguedad clásica.  Alejándonos de la rutina diaria de la clase (aunque sin salir de ella) y sin necesidad de utilizar  las nuevas tecnologías, nuestros esmerados alumnos se convierten en  “Exequias por un día”, o por unas horas, que es lo que solemos invertir  en el  desarrollo del taller.

En esta ocasión, los alumnos invitados al taller han sido los matriculados en  Latín y Griego de 1º y 2º de Bachillerato.  Para su realización, elegimos esos días “muertos” de final de trimestre (y decimos “muertos” porque tal es el lamentable estado en que nos llegan a clase los alumnos por estas fechas).

Preparado el espacio y los materiales necesarios, unos aportados por el departamento, otros  por los propios artistas,  les damos a elegir distintos motivos tomados de la cerámica griega y agrupados por temas: la Guerra de Troya, los dioses olímpicos, el mito de Hércules, imágenes de atletas olímpicos, o escenas de la vida cotidiana, tales como el muchacho del aro o el que juega al yoyó.

La elección entre pintura sobre cerámica o estampado de camisetas es clara: ellas escogen cerámica; ellos, camisetas. Cada cual decidió el motivo que más le gustaba, sin que en ningún caso coincidiera la elección. Así, Laura eligió la imagen de Afrodita a lomos de la oca; Marta, el momento dramático en que Aquiles clava su lanza en el cuello de Pentesilea; Antonio, la lucha entre Pelías y Atalanta; Álvaro, el juego de damas de Aquiles y Áyax; Juan Luis, un primer plano de un atleta vencedor en la prueba del hoplitodromo, y, finalmente, Diego se atrevió con la célebre imagen de Áyax Telamonio portando el cuerpo muerto de Aquiles.

Los resultados fueron excelentes: nuestros alumnos se acercaron a la cultura clásica desde una perspectiva nueva, y en un marco que se prestaba, al mismo tiempo, al trabajo minucioso y a la charla distendida; además, descubrieron su vena artística oculta y aprendieron una técnica de pintura original, fácil y aplicable a distintos motivos y formatos. Para remate de la labor, aprendieron a escribir en letra epigráfica, con la que pudieron dar nombre a los personajes ilustrados.

Pero, más valen algunas imágenes que cien palabras:

Áyax telamonio porta el cuerpo sin vida de Aquiles

ASA DE LA CRÁTERA FRANÇOIS, ca. 570 a.e.: Áyax telamonio porta el cuerpo sin vida de Aquiles

atleta vencedor en la prueba del hoplitodromo

KYLIX ÁTICO DE FIGURAS ROJAS, ca. 480 a.e.: atleta vencedor en la prueba del hoplitodromo

¡Esperemos que sigan siendo de nuestra talla para cuando llegue el verano!

¡Esperemos que sigan siendo de nuestra talla para cuando llegue el verano!

Aquiles y Áyax jugando a las damas

ÁNFORA ÁTICA DE FIGURAS NEGRAS, Exequias, ca. 530 a.e.: Aquiles y Áyax jugando a las damas

lucha entre Pelias y Atalanta

ÁNFORA DE FIGURAS NEGRAS, ca. s. VI a.e.: lucha entre Pelías y Atalanta

¿Quién duda que triunfaremos este verano de esta guisa?

¿Quién duda que triunfaremos este verano de esta guisa?

Por si no os ha convencido nuestro mejor perfil, aqui está nuesta mejor sonrisa

Por si no os ha convencido nuestro mejor perfil, aquí está nuesta mejor sonrisa

AFRODITA A LOMOS DE UNA OCA, Museo Británico

AFRODITA A LOMOS DE UNA OCA, Museo Británico

Aquiles clava su lanza en cuello de Pentesilea, aliada de los troyanos

ÁNFORA DE FIGURAS NEGRAS, ca. 530 a.e.: Aquiles clava su lanza en cuello de Pentesilea, aliada de los troyanos

mira mi obra!

¡No me mires a mí: mira mi obra!

¿Qué le pareceria esto a Exequias?

¿Qué le parecería esto a Exequias?

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